La Fundació Emprius nace con el objetivo de impulsar una cultura comunal rural que garantice el sostenimiento y dignifique la Vida presente y futura. En contexto de crisis civilizatoria, queremos ser un agente para un cambio de paradigma necesario, donde la Vida sea el centro y la interdependencia y la ecodependencia sean la base.

La Fundación tiene dos grandes principios que guían su actuación
Entendemos que promover el comunalismo y el ruralismo está intrínsecamente ligado a la práctica de los siguientes valores:
Agroecología y soberanía alimentaria
Entendemos las comunidades integradas armónicamente en los ecosistemas naturales locales de los que forman parte. Las propuestas de la agroecología y la soberanía alimentaria son esenciales para activar una transición en nuestros territorios hacia modelos alimentarios y de gestión de la tierra más justos social y ambientalmente.
Solidaridad
Lejos de querer crear espacios exclusivos para las personas que integran estas comunidades, aspiramos a trascender esos espacios y tener un impacto transformador en la sociedad; también a ser conscientes de los privilegios de las personas que las integran y de cómo los transversalizamos desde la solidaridad.
Qué son los comunales
Cuando hablamos del comunal nos referimos tanto a los propios recursos de custodia colectiva como a las dinámicas, relaciones, formas de organización y gobernanza que se establecen en la comunidad que los gestiona.
Por recursos nos referimos a campos, bosques, montañas, herramientas, viviendas e infraestructuras como balsas, corrales, obradores, etc. Trabajamos principalmente en un entorno rural.
Quién es la comunidad
El comunal está directamente vinculado a la comunidad que lo gestiona. Y esta, dependiendo de la naturaleza y características del comunal, puede ser diferente: el vecindario de un pueblo, las habitantes de una pedanía, una cooperativa, un colectivo o una asociación.
Desde Emprius fomentaremos que esta comunidad esté vinculada al territorio donde se encuentra el recurso comunalizado y a sus vecinas. Además, no puede ser una comunidad excluyente y los mecanismos para formar parte de ella han de ser públicos y transparentes.

